Tiempo atrás el Guiniguada fue la puerta y el principal pasillo de acceso hacia el interior de la isla. Pero hoy su parte más urbana, entre el Pambaso y la Fuente de los Morales, pese a constituir un insólito "litoral vegetal" de la ciudad, es un lugar desconocido por la gran mayoría de los ciudadanos.

Vegueta y Triana, junto con los Riscos de San Nicolás, San Roque y San Juan, son el Centro Antiguo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Estos barrios, entre el Pambaso y el mar, conforman en torno al Guiniguada un espacio histórico de insólita belleza e identidad cultural.

En 1970, una autovía cubrió su tramo de desembocadura, quedando bajo el asfalto una parte entrañable de la memoria colectiva insular. Desde entonces un conjunto de autovías han sido incorporadas a la ciudad para mejorar sus críticas condiciones de accesibilidad.

Ajeno al tráfico rodado, el Guiniguada sigue transcurriendo en su último tramo bajo el cemento y el asfalto. A la altura del Rectorado, aún nos muestra signos de su latente vida interior. La presencia de las buganvillas asomándose por los muros, en contraste con el descuido del propio lecho, nos activa el recuerdo y nos invita a pensar una nueva forma de integrar el barranco en el corazón de la ciudad.

La carretera que discurre entre el Risco de San Roque y Lomo Blanco es un recorrido alternativo a la autovía del centro, que a modo de paseo panorámico a media ladera permite reconocer cómo los valores paisajísticos del Pambaso permanecen detrás de los primeros recodos del Guiniguada.

Adentrarse por el Guiniguada resulta una experiencia gratificante. En su cauce reconocemos caminos que antes fueron de agua, y que el tiempo, la climatología y el abandono han terminado secando. No obstante, en cualquier lugar del barranco encontramos restos de su presencia: canteras, estanques, acequias, cantoneras y molinos nos invitan a cerrar los ojos y evocar nuevamente su sonido. La presencia del agua, elemento que antaño formó parte de la vida cotidiana del barranco, es evidente, y muestra el ingenio aplicado a su aprovechamiento.

Relictos de especies vegetales, formaciones geológicas, palmeras centenarias, yacimientos arqueológicos, y grandes huecos de canteras son algunos de los elementos que conforman hoy un auténtico ecomuseo de inapreciable interés estético, didáctico y cultural.

La vida del Guiniguada ha sido intensa. Su legado construido se evidencia a través de magníficas casas agrícolas tradicionales cuya noble presencia, aún en estado de abandono, contrasta con la imagen que las construcciones mas recientes producen en nuestra retina. El escalonado de bancales y muros de piedra que enmarcan las fincas de plataneras muestran el ingente trabajo de nuestros antepasados; un "buen hacer" en peligro de desaparición.

El progresivo abandono de la actividad agrícola, la escasez de agua y la demanda de suelo urbanizable, provoca evidentes contradicciones que deberían encontrar una rápida solución. El mantenimiento y sostenibilidad de la agricultura son imprescindibles para que la rehabilitación de este paisaje construido sea una realidad viable.

El intenso desarrollo económico y urbanístico producido en la isla durante las últimas décadas ha originado en el Guiniguada un flujo de edificaciones y barrios que se asoman al barranco descendiendo por sus laderas hasta llegar al propio lecho. Este fenómeno ejerce una negativa presión sobre los valores históricos y ecológicos de este espacio.

Situados al borde del risco, algunos lugares tienen vistas privilegiadas. Estos pequeños balcones, para mirar de otra manera, son imprescindibles para entender el valor de este barranco. Desde las cornisas y laderas podemos abarcar, casi a vista de pájaro, ese "río verde" que tapiza el fondo del barranco. Sin embargo estos recorridos panorámicos son obstruidos progresivamente por edificios y tapias que impiden disfrutar de la belleza del paisaje agrícola y natural que, a lo largo de cuatro kilómetros, bordea la ciudad.

Visto desde abajo, el barranco se percibe como un espacio ajeno al tiempo y a los núcleos urbanos aledaños, en los que sin embargo habitan más de 300.000 personas, si incluimos las urbes limítrofes. La sensación de vacío que impregna el lecho del Guiniguada sólo es interrumpida por los edificios que se asoman desde la cornisa. Al caminar, la mirada tiende a trepar por los riscos encontrando a su paso muestras del abandono al que han sido sometidos.

El cauce del Guiniguada de pronto se estrecha antes de llegar a la Fuente de los Morales, dificultando el acceso al siguiente tramo del barranco. Aquí, sobre las cuevas aborígenes de Las Huesas se construye el nuevo "Puente del Guiniguada" de la Autovía de Circunvalación de Las Palmas.


Proyecto Guiniguada